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Aprendizaje y contexto

Publicado por Hilda Fingermann

El contexto es todo lo que rodea a una situación de aprendizaje, no el aprendizaje en sí mismo, pero incide directamente en el proceso, de una manera decisiva, como lo advirtiera Vygotski, que afirma que el contexto social tiene más poder en este campo que las creencias y las actitudes.

Existen diferentes niveles de contexto social. El primero es la interacción que el niño recibe en esos momentos donde se da el aprendizaje concreto (contexto inmediato). El segundo es el contexto estructural, dado por las estructuras sociales que inciden en el alumno, como familia, iglesia, escuela; y tercero, el nivel social en general, que incluye de modo global todos los aportes sociales, como la tecnología o el lenguaje. Un niño que crezca en un ámbito rural, sin acceso a las nuevas tecnologías, desarrollará más su cuerpo y su capacidad de observación, que un niño con acceso a los avances técnicos; que a su vez tendrá más desarrollo intelectual formal, y técnico-científico.

Aprendizaje y contexto

Michael Cole (1999) por su parte, distingue en la práctica áulica, el contexto que la enlaza del que la rodea, ambos con influencia cualitativa en el aprendizaje.

Por lo tanto, quien pretenda enseñar sin reconocer la influencia del contexto socio cultural, se estará equivocando. Cada grupo, y dentro de él cada alumno, va a ver la realidad del contenido a enseñar con su propia visión, con sus creencias, con su conformación valorativa mediada por el contexto en el que toca vivir en general y por el que lo rodea en el aula.

La escuela pretende muchas veces ser una isla, alejada del contexto que influye en la percepción del alumno, que llega a la clase, bombardeado por imágenes, por mensajes individualistas y materialistas que le llegan desde la televisión o de Internet, de un mundo cada vez más permisivo y falto de reglas. La escuela entonces, trata de imponer valores positivos, crear conciencia solidaria, sentar reglas, restringir permisos, muchas veces con coherencia y otros, arbitrariamente. Pero los directivos y docentes también viven en ese mundo relajado, libre y consumista en el que viven los alumnos; y entonces piden licencias por problemas inexistentes , llegan tarde, se olvidan de corregir las tareas, están desmotivados por los bajos salarios, etcétera; sus compañeros los agreden pues imitan las conductas de una sociedad violenta; y esto los educandos lo perciben y lo sufren, pues todo eso es su entorno inmediato. Cuando llegan a casa, encuentran padres preocupados por la suba de precios, por los bajos salarios, por la inseguridad (entorno mediato) lo que evidentemente influye en sus deseos de aprender.

Trabajar conjuntamente familia y escuela, el diálogo enriquecedor, el conocimiento del docente de la realidad de cada niño y del grupo, el tratamiento y discusión de los problemas de la sociedad global, la responsabilidad en la función docente, la mirada atenta a lo que sucede en el grupo (situaciones de discriminación, apatía, angustia o violencia) la puesta de límites fundamentados y explicados, las reglas claras, la inclusión de los avances tecnológicos en la realidad del aula, influirán en forma positiva en el aprendizaje escolar. Un niño no es solo un cerebro pensante, es “él y sus circunstancias”.

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