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La enseñanza y el docente

Publicado por Hilda Fingermann

Si bien en el proceso de enseñanza puede haber varios actores, ya que enseñan los padres, los abuelos, los tíos, los vecinos, los hermanos, los amigos, etcéteras, quienes tienen a su cargo específicamente la tarea de enseñar de modo formal son los maestros, que junto a los alumnos son la pareja imprescindible para que se lleve a cabo esta tarea. Tradicionalmente el docente era quien monopolizaba en la institución escolar la tarea de enseñar. En la actualidad, si bien está a su cargo este importante rol, el alumno también debe intentar armar sus propias enseñanzas bajo la guía docente.

La enseñanza y el docente

La enseñanza se concibe ahora a modo de retroalimentación, ya que también el alumno enseña, con sus dudas, sus preguntas, su manera de comportarse, sus aportes, sus resultados, al docente y a sus compañeros.

El docente debe aprender a leer los signos que se le revelan en su práctica pedagógica. Si la evaluación ha dado pobres resultados, debe comprender que el contenido debe ser objeto de una indagación nueva, cambiando la estrategia pedagógica ya que la primera no resultó. Si los alumnos se aburren o no demuestran interés por falta de motivación, también le están enseñando a su maestro que debe implementar otras prácticas, etcétera.

En cuánto a la tarea docente como guía del proceso educativo, se trata de un actor social, condicionado por el medio sociocultural en el que vive y en el cual se inserta la institución que integra, que incide en su accionar y en los objetivos que se propone, destinados fundamentalmente a lograr una adecuada socialización de cada individuo de su grupo de alumnos. Con este fin, el maestro realiza un diagnóstico, y de acuerdo a él planifica, ya que cada grupo es particular, y las estrategias que funcionan en un grupo pueden fracasar en otro. Los contenidos previos gravitan de modo significativo en lo que se puede enseñar, ya que si bien existe un currículum oficial que nos indica ciertos contenidos de enseñanza obligatoria, no podremos llevaros al aula, hasta que los alumnos tengan preparada su estructura cognitiva para servirles de andamiaje, como nos enseñó Ausubel.

Cada docente además, imprime a sus clases un sello personal, dado por su particular sistema de valores y creencias, lo cuál es inevitable y sano a la vez, siempre que permita que los educandos reciban sus opiniones de modo crítico y no dogmático.

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