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El pensamiento lateral

Publicado por Hilda Fingermann

Antes de pasar a desarrollar la importancia de estimular el pensamiento lateral en los jóvenes desde la escuela, vamos a definirlo. Se conoce como pensamiento lateral a una técnica que permite, usando la imaginación, idear soluciones curiosas y no convencionales para resolver problemas, como modo inteligente pero no lógico, de abordarlos y zanjarlos.

Pensamiento lateral

Es un concepto cuya autoría pertenece al profesor de la Universidad de Oxford, Edward del Bono en un libro que publicó en el año 1967 titulado “New Think: The Use of Lateral Thinking” en el cual expone que el razonamiento lógico y tradicional limita las soluciones que pueden darse a un problema dado, e impide en general cambiar los resultados o efectos, que ya están previstos, pues al resolver siempre las problemáticas de la misma manera los resultados serán idénticos o similares.

Para ello se necesita una mente abierta y alejada de la rigidez, tener imaginación y creatividad para formularse preguntas que sean adecuadas a la solución del problema a partir de los datos que conocemos, formulando hipótesis alternativas.

No significa formular hipótesis disparatadas que dejen de lado totalmente la lógica, ya que la coherencia es necesaria, sino atreverse a formular ideas ocurrentes, alternativas y novedosas, que se liberen de los prejuicios y los convencionalismos.

Para despertar este modo de pensar, del Bono sugiere apelar a provocaciones, recurriendo por ejemplo a palabras aleatorias que se intentarán vincular con el caso; negar alguna característica del mismo, lo que se denomina “escape”, lo cual genera un entorno novedoso; modificar el entorno; invertir el problema; fraccionarlo, etcétera.

En una obra posterior “Seis sombreros para pensar” de 1985, profundizó aún más en esta técnica innovadora, proponiendo colocarse sombreros imaginarios de diferentes colores según el pensamiento que se quiera desarrollar: el blanco impulsa un pensamiento neutral y objetivo; el rojo cuando no queremos justificar nada sino solo liberar nuestros sentimientos, el negro cuando nos enfoquemos en el análisis de nuestros propios errores, el amarillo para visualizar los aspectos positivos, el verde el es lateral o crítico para buscar respuestas diferentes y nuevas, y el azul pone orden y controla el tiempo.

Introducir esta manera de pensar en las escuelas, proponiendo problemas de ingenio, que a los niños les resultan divertidos, tratando de lograr educandos creativos, es un modo de asegurar el progreso de nuestra cultura y desarrollar mentes abiertas y críticas, que resuelvan los desafíos de la vida desde perspectivas que ellos mismos construyan además de utilizar las ya conocidas y afianzadas socialmente.

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