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La escuela ante el SIDA

Publicado por Hilda Fingermann

El SIDA es una enfermedad que asusta sin lugar a dudas, y origina muchos prejuicios; dos males que la escuela tiene la responsabilidad de mitigar, informando y creando conciencia para prevenirse de ella, para luchar contra este mal si ya está instalado, y evitando la discriminación de aquellos que además de tener que soportar la enfermedad, deben luchar contra una sociedad que los señala y margina, por haber nacido en la década de 1980, como una enfermedad vinculada al comportamiento homosexual, lo que luego se extendió hacia los drogadictos que se contagiaban al inyectarse, que eran el otro gran colectivo víctima de este mal, vulgarmente conocido como “la peste rosa”.

La escuela ante el SIDA

En la actualidad se cuenta con mucha más información sobre tratamientos y modos de prevención de esta enfermedad viral que afecta el sistema inmunológico, además de saberse que cualquiera puede contagiarse y no solo aquellos a los que la sociedad injustamente discrimina y condena, cuando debiera comprender y aceptar el derecho a su libre elección en el caso de la homosexualidad, y ayudar a rehabilitarse en el caso de los drogadictos, recordando siempre que se deben tomar en cuenta medidas preventivas, ya que el SIDA es contagioso, para lo cual hay que conocer cuáles son esas vías para que la enfermedad pase de un individuo a otro. Se puede tener SIDA sin tener síntomas, lo que se llama ser portador sano, pero igual esa persona potencialmente puede contagiar a otros, ya sea a través de la sangre, de las relaciones sexuales o de la madre al feto.

En la escuela es posible la convivencia de todos sus protagonistas, y como todo lugar donde concurren personas, éstas pueden estar enfermas. En esos casos, las enfermedades pueden ser altamente contagiosas, incluso por contacto o saliva, y duran poco tiempo, como las eruptivas o la gripe, donde el alumno o el maestro no deben concurrir a clase, y otras como el SIDA, que es duradera, y si bien contagia, permite la convivencia sin ningún tipo de riesgos, y las prevenciones que se tomen pueden generalizarse hacia todos los alumnos, sin necesidad de saber quien tiene SIDA y quién no. Si el niño afectado, presenta períodos donde el pediatra dispone que por su bienestar y recuperación, no debe asistir a clases, esa es la indicación que debe respetarse.

Lo que debe enseñarse en la escuela: Un simple análisis indica si una persona tiene SIDA, y esto es importante para ella y para los demás, lo que no significa que todos deban enterarse de que se padece este mal, sino de tomar los recaudos necesarios. No se debe temer a la donación de órganos o de sangre, ya que esto está chequeado sanitariamente. La saliva no contagia, por lo que podemos besar o tomar mate con cualquier persona. Los niños pueden jugar con cualquiera de sus compañeros sin necesidad de saber que tienen SIDA, y si alguien se lastima, como precaución general, no debe tocarse la sangre sin una protección, para que ésta no penetre por alguna herida de la piel del otro individuo, en cuyo caso se debe hacer una desinfección inmediata. Esto lo debemos hacer como regla, para todos, tengan o no SIDA. Con respecto a las relaciones sexuales se debe insistir en el uso de preservativos.

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