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La escuela y los textos

Publicado por Hilda Fingermann

La escuela y los textosPrimero vamos a definir qué es un texto, palabra tan usada en el ámbito escolar cuando decimos por ejemplo: “redacta un texto corto”, “tu texto no tiene coherencia” “deben comprar un libro de textos” o “a los alumnos les falta comprensión de textos”.

En Lingüística, un texto es un tejido o entramado lingüístico sistemáticamente escrito, de extensión diversa, que posee sentido para cualquier persona que lo lee o para un determinado sector que comparte dicho tecnicismo. En el lenguaje corriente se aplica en un sentido más amplio, comprendiendo también al lenguaje hablado, a los que en Lingüística se los considera textos primarios. Tanto los textos orales como los escritos tienen la función de comunicar.

En la actualidad las comunicaciones nos desbordan, los medios masivos permiten mantener contactos antes impensados y recibir información al instante, sin embargo, paradójicamente los textos que usamos para comunicarnos cada vez presentan mayores falencias de redacción, comprensión y expresividad. Es frecuente mal interpretar comentarios, no extraer conclusiones válidas de lo que se lee, redactar en forma deficiente con errores ortográficos que a veces cambian hasta el sentido a lo expresado por escrito aunque al hablar suenen igual (no es lo mismo hacia que Asia, o tubo que tuvo, por ejemplo). La gente cree estar más comunicada, pero podría estarlo efectivamente mejor, si los mensajes contenidos en el texto no tuvieran tantas falencias. Esto se debe a que cada vez se leen menos textos de cualquier tipo (históricos, literarios, científicos) progresivamente se han ido desestimando los errores ortográficos y los signos de puntuación en pos de una escritura más libre y espontánea, lo que en definitiva atenta contra nuestra libre expresión y el derecho de que nos entiendan, y entendamos lo que nos comunican.

Creemos que la escuela debe devolverle la importancia a los textos bien redactados; a la lectura pausada y expresiva de los mismos; al reconocimiento en ellos de las ideas principales y secundarias atendiendo a su contexto; a la caligrafía (un texto cuya letra no se entiende no comunica) y en definitiva, a que los textos cumplan su cometido esencial: la comunicación humana libre pero eficaz.