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Locke y la educación

Publicado por Hilda Fingermann

El filósofo empirista inglés John Locke, se basó, para proponer sus métodos pedagógicos en su propia concepción de la mente humana a la que consideró originariamente como una “tabula rasa” o sea vacía de todo tipo de saberes, los que se irían inscribiendo en ella a través de las futuras experiencias. Estas ideas las plasmó en su obra publicada en el año 1690, titulada “Ensayo sobre el entendimiento humano”. Tres años después salía a la luz su publicación “Algunos pensamientos sobre la educación” que influyó no solo en la educación de su país sino en toda Europa, en su siglo y en los dos siguientes.

Locke y la educación

La educación, que para él tenía un rol determinante en la formación de la personalidad, en el desarrollo individual y por ende, en el progreso social, estaba destinada a los niños de la clase aristocrática y media (a los niños pobres los enviaba a escuelas de trabajo) tenía que tener por objetivos formar una mente y un cuerpo sanos, elaborando un currículum pertinente, que destacara la enseñanza práctica, por asociación de ideas, y la de de las ciencias con su método preciso y corroborable a través de la experiencia, pasando a un segundo plano las asignaturas humanísticas.

No se debía descuidar el cuerpo, en su alimentación, ejercicios físicos, vestimenta, descanso, etcétera, ya que si éste se enferma ningún tipo de aprendizaje eficaz es posible. Para ello aconsejaba someter a los niños a condiciones un tanto adversas, con respecto al descanso o al frío, obligándolos a soportar ciertas incomodidades o algunas inclemencias climáticas para que se vuelvan fuertes y aumenten sus defensas orgánicas.

Se debe enseñar al niño (y también a la niña) a dominar sus impulsos y reprimir sus excesos, y optar en sus elecciones por lo que la razón les indique como bueno, a ser responsables de sus actos y a aceptar los límites razonables que se les impongan, y aunque no es partidario de castigos físicos, sí de firmeza, explicando siempre el por qué de las penitencias, ya que no tienen que imponerse porque sí, y el niño debe comprender su fundamento.

La persona nace con aptitudes o talentos pero sin ninguna clase de contenidos en su mente, y los padres y docentes en virtud de esas capacidades deben formar al niño para ser un adulto pleno y libre, por lo cuál los responsables de educarlos deben ser personas cultas, que vayan a enseñarles a su propio hogar, siendo capaces de brindarles los conocimientos adecuados y de calidad y un ejemplo a imitar, permitiéndoles a los educandos, opinar y criticar con respeto, y motivarlos a aprender con placer.

A las mujeres les restringe parcialmente la actividad física en pos de salvaguardar su belleza e incorpora algunos contenidos sobre el cuidado del hogar.

El aprendizaje del latín tan priorizado hasta entonces, pasa para Locke a un tercer lugar luego del de la lengua materna y el francés.

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