Educación

Inicio General Conductismo y cognitivismo

Conductismo y cognitivismo

Publicado por Hilda Fingermann

Hablar de conductismo y cognitivismo en materia educativa pareciera que hiciera referencia a posturas irreconciliables a la hora de cómo enseñar. Sin embargo, intentaremos probar que ambos enfoques pueden ser complementarios.

No dejamos de reconocer que la ideología del conductismo, basado en premios y castigos a la hora de educar, más bien, adiestra, y hace al aprendizaje humano muy similar al animal, logrando conductas externas sin tomar en cuenta los procesos mentales que las generan, por lo cual ha sido ampliamente superado por el cognitivismo, que apunta a la comprensión, la racionalidad, la crítica constructiva, la argumentación, la retroalimentación, y la espiritualidad, para guiar al alumno hacia su superación personal y a motivarlo para aprender por convicción de su necesidad, y no para evitar castigos o recibir algún beneficio material.

Sin embargo, las recompensas y castigos, estimamos, no pueden desaparecer, al menos, por ahora de nuestro sistema de enseñanza, especialmente dentro de una sociedad tan materialista como la nuestra, donde en general todo esfuerzo tiene como meta lograr el reconocimiento ajeno, ya sea en dinero, en especie, en prestigio, o en poder.

Si bien el alumno debe estudiar porque tiene que concebir la idea de que es por su propio bien, a veces esto es difícil de lograr a edades tempranas, donde el niño tiende a exigir una compensación inmediata, ya que suele serle difícil entender los beneficios que le reportará el estudio, en un futuro, que le parece demasiado lejano. Es por ello que no está mal premiar el esfuerzo de un niño, con una buena nota, una felicitación o aún con un regalo, si se le explica que ese premio no es sino un estímulo, y que el verdadero valor lo tiene incorporado en su personalidad que está siendo eficazmente educada.

Con los castigos sí hay que tener cuidado, pues lo que debe hacerse es poner límites, hacer devoluciones, pero teniendo en cuenta que el educando no se frustre, que comprenda que si recibió una mala nota, es solo un pequeño traspié y que se le brindarán todas las oportunidades para superarse.

Categorías: General