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Malestar docente

Publicado por Hilda Fingermann

El malestar docente puede definirse como la insatisfacción que siente el maestro, profesor o personal directivo de un establecimiento educativo, en cualquiera de sus niveles, que no se siente realizado profesionalmente al desempeñar su actividad, la que le depara angustia, irritabilidad y hastío, en diversos grados.

También se lo conoce como “burnout” y no es solo patrimonio exclusivo de los docentes, sino que muchos trabajadores lo sienten cuando no se ven reconocidos ni espiritual ni económicamente en su desempeño profesional.

Malestar docente

Los riesgos son enormes, y afectan al docente, a su entorno, a los educandos a su cargo, y comprometen el futuro de un país.

Un docente que no se siente a gusto con lo que hace, seguramente enseñará con desgano, no implementará diferentes estrategias en sus alumnos para cada caso en particular, no evaluará la efectividad de su planeamiento, no tendrá un diálogo productivo con los educandos, quienes en estas condiciones difícilmente se sientan motivados.

En su vida personal, su familia sentirá este malestar, que en general se manifiesta en irritabilidad y apatía.

La consecuencia es la generación de un círculo vicioso, de donde es difícil salir; y se traduce en la práctica en largas licencias por stress laboral, que a veces es preferible a tener ante la clase a un docente desganado o malhumorado.

Los motivos del malestar docente, se basan en situaciones personales y contextuales. Sin dudas hay personas que pueden manejar el stress y los problemas de mejor manera que otras; y aunque el contexto sea adverso luchan para no dejarse vencer y aportar su granito de arena a una sociedad mejor. Pero hay otras que no pueden hacerlo y se dejan vencer por el sistema.

¿Cuáles son las situaciones externas y propias de la comunidad docente que causan malestar? Los bajos salarios, las precarias condiciones edilicias, la falta de material para trabajar, la baja consideración social hacia el docente, la imposibilidad de puesta de límites pues se han eliminado todo tipo de sanciones efectivas (el diálogo en situaciones extremas deja de ser exitoso), la falta de acompañamiento directivo y del resto de autoridades escolares de mayor jerarquía, la falta de ayuda familiar que tienen los alumnos, padres ausentes, equívoca concepción social del rol de la escuela, necesidad de los docentes de hacerse cargo de problemas sociales que afectan a los alumnos (hambre, violencia, abandono), etcétera.

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