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Diferencias entre Montessori y Waldorf

Publicado por Hilda Fingermann

El siglo XX vio nacer una nueva mirada hacia la educación, cuestionadora del rol tradicional de la escuela, imponiéndose el modelo de la escuela activa y la pedagogía crítica, centrada en el alumno y orientada a su desarrollo personal integral, en libertad y para vivir en democracia.

Pero dentro de esta nueva concepción del rol de la educación y su implementación, surgieron variantes, dos de las cuáles vamos a comparar: la propuesta de la pedagoga italiana María Montessori y la de que se basó en las ideas del filósofo austriaco, Rudolf Steiner (métodos Montessori y Waldorf, respectivamente). El nombre Waldorf es por el primer lugar donde se implementó, que fue en una fábrica de cigarrillos alemana, Waldorf-Astoria-Zigarettenfabrik, para educar a los hijos de los empleados.

Si bien ambas pedagogías comparten muchos puntos en común contra los mandatos tradicionales, tratando de despertar el interés de los niños, educándolos en su mente, pero también en su cuerpo y en su espíritu, en valores democráticos y en espacios menos estructurados y más dinámicos, sin exámenes, programas fijos y división por materias, sino enfocándose en proyectos, desalentando la competencia y alentando la cooperación; también hay varias diferencias entre ambos.

En el sistema Montessori, hay más libertad, pues los maestros son guías dentro de aulas abiertas, con muebles a su medida, donde conviven niños de diferentes edades dentro de un margen (por ejemplo, de tres años de diferencia). Los alumnos pueden elegir con qué desean trabajar, de qué forma, y pueden hacerlo en forma individual o grupal, aprendiendo por ensayo y error y por imitación de lo que hacen sus compañeros, generalmente de más edad.

No hay una edad establecida de antemano para aprender a leer y escribir, dependerá de la inquietud de cada niño. El maestro asume un papel de guía, mostrando diferentes alternativas de uso de los materiales, explicando aspectos básicos del tema, que los alumnos deciden luego cómo emplear o investigar, en proyectos que ellos mismos deciden, y aprendiendo a su propio ritmo, confiando en la capacidad innata de los niños a cuestionarse y hacerse preguntas, y buscar respuestas.

La pedagogía Waldorf usa aulas cerradas y con pupitres artesanales, dispuestos uno detrás del otro y el docente al frente, al modo de una clase tradicional, desarrollándose los contenidos prefijados, establecidos por edad, ya que Steiner determinó la existencia de tres ciclos de siete años cada uno en el desarrollo infantil, los que se corresponden con tres esferas básicas con las cuáles nos relacionamos con el entorno, que son la mente, los sentimientos y los deseos traducidos en acciones. Estas acciones, son las que priman entre el nacimiento y los siete años, donde el pequeño aprende a mover su cuerpo y desarrolla la imaginación, y por ello en su currículo no se incluye aprender a leer y escribir en este período (como sí lo hace Montessori) y fomentar la imaginación a través de relatos fantasiosos (en Montessori prima lo real) juegos y expresiones artísticas. Desde los siete a los 14 años, lo que es más evidente, es el desarrollo de los sentimientos, introduciéndose el aprendizaje de la lecto-escritura y el manejo de los números y operaciones matemáticas, además de poesía, música, juegos y actividades manuales y de relajación; mientras que el apogeo de la actividad mental ocurre entre los 14 y los 21 años.

Los contenidos son adaptados a la singularidad de cada estudiante, y trabajados por proyectos, que duran entre uno y dos meses. El maestro cumple un rol más activo que en Montessori, en las explicaciones y transmisión de conocimientos, ya que aquí no se deja tan librado a las inquietudes personales de los educandos, pero luego, son los niños los que los reelaboran, haciendo, entre otras actividades, sus propios textos escolares. Los materiales con los que se trabaja son naturales y despiertan la creatividad, ya que los alumnos puedan darles la significación que deseen.

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