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La brecha digital en las escuelas argentinas

Publicado por Hilda Fingermann

Siendo la brecha una abertura que existe en una superficie que genera un espacio entre dos puntos que sin ella deberían estar en contacto, cuando hablamos de brecha digital en las escuelas, nos referimos a la diferencia que existe entre las posibilidades de acceso a las nuevas tecnologías, y al conocimiento sobre ellas, que se producen entre países, zonas, alumnos, y también entre docentes.

Desde inicios del 2020, la educación a nivel mundial, sufrió un duro impacto como parte de la pandemia de Covid-19, que repercutió en múltiples áreas, no solo en la salud, física y mental; y mostró duramente, la brecha que existía entre ricos y pobres, ya que se hizo ineludible contar con dispositivos tecnológicos y conexión a Internet, para poder realizar el proceso de enseñanza aprendizaje; y, además, saber usarlos.

Se estima que en Argentina un 37 % de los hogares no cuenta con conexión fija a Internet, manejándose con datos móviles. En muchos hogares hay un solo ordenador y/o celular, que comparte toda la familia, por lo que deben turnarse para trabajar y estudiar, padres e hijos. Comparado con la realidad europea, la situación es compleja y para nada asimilable, aunque en esos países, también hay sectores de pocos recursos, con problemas parecidos. En España se encuestaron dos mil familias, y casi la mitad aseguró tener grandes problemas para acceder a la enseñanza virtual. Hay cien mil hogares sin acceso a Internet, y medio millón de estudiantes sin ordenador.

En Argentina, se les habían dado, años atrás, notebooks a estudiantes y docentes, pero ya pocos las tienen, y muchas han quedado, obsoletas. El plan Juana Manso prevé la entrega de 630.000 notebooks a estudiantes de todo el país de nivel secundario, en 2021, teniendo prioridad aquellos alumnos que no han podido cursar satisfactoriamente durante 2020. Sin embargo, si bien esto puede palear algo la situación, no la remedia totalmente.

Otro gran problema es la falta de capacitación en cuanto al uso, que no solo tienen los estudiantes, sino también los docentes.

Con el regreso a la presencialidad, de modo gradual, se ha advertido que muchos alumnos, a pesar de tener recursos tecnológicos, al no tener la guía del docente en el aula, y concurrir a clases de modo diario, se desmotivaron, y perdieron el deseo de aprender.

Es deseable, que se aprovechen los conocimientos informáticos, adquiridos en este ASPO y DISPO, para poder sumar las nuevas tecnologías a la educación presencial, pues se ha demostrado que su importancia complementaria es inmensa; aunque como herramienta única, muy difícil de implementar, pues los alumnos de los niveles inicial, primario y secundario, necesitan de la presencia física de su docente que los contenga y acompañe.

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