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Comer en clase

Publicado por Hilda Fingermann

Nos llenamos la boca hablando de que somos maestros o profesores modernos, que despertamos en nuestros alumnos el espíritu crítico, que somos innovadores; y seguimos repitiendo incuestionables discursos, propios de la escuela tradicional.

Cuando vemos un alumno con gorrito en clase, o comiendo, lo regañamos, y le decimos que es de mala educación; y si preguntan por qué, le decimos atrevido, cuando deberíamos felicitarlo por requerir una explicación a la limitación de sus derechos.

Todos sabemos que hablar en clase de temas ajenos a ella, si bien es un derecho requiere que no se lo use en el período de tiempo en que el docente explica o se hacen las tareas, porque perturba el desarrollo de la clase. Lo mismo sucede con el uso de los celulares. Sin embargo, ante la pregunta de por qué no deben usarse ciertas prendas, como los gorros, o el motivo de abstenerse a ingerir bebidas o alimentos en clase, aún no he escuchado respuestas convincentes. Puede serlo que comer un sándwich con mucha mayonesa pudiera estropear los materiales de estudio (libros o cuadernos) y esto me parece válido, pero… ¿En qué puede molestar un caramelo o una galletita?

De hecho mis alumnos tienen permitido tener gorritos o comer en clase, tomar gaseosas o mate, y no se altera para nada el ritmo de la clase, salvo cuando entra un directivo y nos reta a todos, y ahí sí se perturba la clase.

Debemos reflexionar como docentes el por qué de las reglas de conductas, si tienen o no un sentido, pues muchas solo son costumbres que repetimos de generación en generación sin saber por qué, pero las tomamos como verdades, que si indagamos, no son más que imposiciones consuetudinarias avaladas por una supuesta “mala” educación. Ante ello debemos preguntarnos ¿A quién perjudica? Comer en clase no distrae más que estar pensando en el hambre que se tiene, o estando a disgusto, o reprimido.

Países como Estados Unidos, Alemania y Finlandia permiten a sus alumnos comer en clase, y sus niveles de educación son mejores que en otros lugares donde ello está prohibido.

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2 comentarios para “Comer en clase”


  • JORGE LUIS HERNANDEZ 12 octubre, 2011 a las 1:35

    Me parece que la posición inicial del articulista (Hilda Fingermann) es muy lógica y hasta loable, el buscar una razón a cada acción que se realice y que afecte a otros, sobre todo en la educación.
    No sé si esté en lo correcto, pero mi experiencia con alumnos de bachillerato por 17 años me indica que si los alumnos comen se relaja no solo la disciplina necesaria para las actividades individuales o en equipo y no solo cuando el profesor explica la clase. Y además qué me dicen de la situación cuando algún alumno sí tiene para comer lo que quiera y otros ni siquiera lo necesario, como lo verá dentro del salón de clase.
    Creo que es de sentido común que si tiene sabores u olores cerca no pondrá atención completa ni se podrá concentrar en el aprendizaje, como cuando estudian con la televisión enfrente.
    Además si lo vemos desde la psicología conductista, es mejor que el educando se reprima un poco (y no solo por lograr fuerza de voluntad y resiliencia) y se «gratifique» después con un bocadillo en el recreo o en el descanso y no que lo tome cuando le «venga en gana» (¿Instintivamente?)

    Atte Jorge Luis Hernández T.

  • Los factores intervinientes en los procesos educativos intencionados son determinantes a la hora de obtener buenos resultados.
    Entre estos son meritorios de destacar situaciones como las mencionadas en el artículo (comer en clases), enviar o recibir mensajes por celular.
    Usted se imagina una clase en la cual todos los estudiantes a cada rato sacan de sus morrales golosinas, fritos crocantes, refrescos, etc. O salen a comprar a la tienda Escolar lo que desean; ante lo cual se debe ceder para no violentar los derechos a los estudiantes.
    Me parecen desastrosas las posiciones de muchas personas (incluidos gobernantes) que ante el populismo que genera la defensa de derechos de los niños y jóvenes, se lanzan juicios y hasta se promulgan normas que en nada estan beneficiando a la juventud, cada día más desordenada, más irresponsable, falta de compromiso, etc. para no seguir enlistando más deficiencias de la juventud de hoy.
    Es triste como hijos e hijas(niños ó niñas) bajo sopretesto de la libertad (libertinaje) quieren derrochar su juventud bajo el efecto del alcohol, el cigarrillo, motocicletas, automóviles, drogas ilegales, prostitución, entre otros, desconocen los derechos de los padres como tal y de sus deberes como hijos.
    Los jóvenes de hoy son niños para que se le obligue hacer sus tareas, a estudiar, a permanecer en casa, que lleguen temprano a casa,…pero son solicitos al exigir libertad para llegar a deshoras de la noche, a andar con quien quieran sin ningún control o supervisión, etc. Esto a la luz de las autoridades educativas y de control pertinentes es normal,….pero cuando ocurre accidentes, abusos, muertes, drogadicción, violaciones,….los Padres e incluso maestros son los responsables,…
    Que le dice la comisaria de familia o la del bienestar cuando su hija(o) se haya en una clinica en cuidados intensivos, o en el peor de los casos en la morgue,…Porque usted como padre nunca le pudo controlar,…y cuando lo intentaba hacer salía a la linea defensores de los derechos de los sdolescentes,…para amenazarle con quitarle su potestad,…Y cuando ocurren los hechos (a causa de la libertad promulgada por organizaciones y entidades farandurelas) en nada ayudan a la familia o al que resultó dañado,….En síntesis, en que estamos,….¿?