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Escuelas de verano

Publicado por Hilda Fingermann

Las escuelas son espacios especialmente diseñados para brindar a niños, adolescentes y en su caso, adultos, educación formal, durante el ciclo lectivo, que, en Argentina, se desarrolla entre mediados de febrero y diciembre. En el verano, durante enero y los primeros quince días de febrero se da un receso vacacional, para que los niños y jóvenes descansen de sus tareas habituales, aunque algunos deban preparar asignaturas que les han quedado pendientes para acreditar en febrero, y avanzar al curso del siguiente año.

Sin embargo, las escuelas no permanecen inactivas durante el receso veraniego, sino que se han dispuesto espacios, conocidos como escuelas de verano, para que los niños y adolescentes compartan actividades lúdicas y de contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales, que complementen su desarrollo integral, profundizando en valores inclusivos, solidarios y cooperativos, en un horario similar al que tienen durante el ciclo lectivo, pero orientado más a la diversión, ya que concurrir no es obligatorio. A los edificios escolares se le suman otros espacios culturales y artísticos para el cumplimiento de sus fines, a través de prácticas deportivas, (si es posible, actividades en piscinas) afianzamiento de contenidos curriculares, expresiones artísticas, trabajos grupales y reflexión crítica. Todo esto es gratuito, financiado por el Estado, estando a cargo de cada provincia y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la planificación, desarrollo y mantenimiento del proyecto, dentro del federalismo propio de la organización del país.

En las escuelas de verano 2022, la provincia de Buenos Aires, desarrolló el programa a través de la cartera educativa provincial y logró una articulación con los Ministerios de Salud, de Desarrollo Social y con el Organismo para el Desarrollo Sostenible, sumándose propuestas presentadas por la Secretaría de Derechos Humanos, consistentes en actividades relacionadas con género y con diversidad. En la Ciudad de Buenos Aires, a las escuelas, se les suma como espacios de recreación, el Parque de la Ciudad y el Indoamericano.

Es una alternativa saludable y práctica para aquellas familias cuyos progenitores continúan trabajando en el verano y para niños que no cuenten con la posibilidad de irse de vacaciones a otro lugar. No se trata de campamentos de verano, ya que los niños y jóvenes cumplen el horario establecido y regresan a sus domicilios, sin pernoctar en las sedes de las escuelas de verano. En este período, y desde 2020, un gran problema para el desarrollo pleno de las escuelas de verano ha sido la pandemia de Coronavirus, que sigue impactando negativamente, en la cantidad de inscriptos y en el ausentismo, por contagios o contactos estrechos.