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Equidad y calidad educativa

Publicado por Hilda Fingermann

Nadie duda en la actualidad de que el derecho a la educación debe ser masivo e inclusivo, pues a todos les compete y hace a su dignidad humana, como medio de realización personal y desarrollo pleno de sus libertades. Sin embargo, su implementación práctica resulta problemática, pues desconocer las diferencias individuales y sociales, no es discriminatorio, sino al contrario, pues se trata de ayudar a los que se hayan en situación de desventaja para permitirles que tengan igualdad de oportunidades.

Equidad y calidad educativa

La equidad, entendida como el ejercicio de la justicia, importa que todos se eduquen, pero en esa totalidad se incorporan aquellos con retrasos cognitivos o madurativos, falta de contenidos previos, carencia de apoyo familiar, problemas económicos, etcétera, que hace que el docente al frente del aula, deba en muchos casos, limitar los contenidos a enseñar, para que no queden al alcance de unos pocos privilegiados, pero que en este caso, ven coartadas sus posibilidades reales de despliegue de sus potencialidades, y la calidad educativa general, se resiente.
En La Habana (Cuba) éste fue el tema convocante de la IX Conferencia Iberoamericana de Educación celebrada en julio de 1999, cuya declaración reunió en síntesis los siguientes resultados: Se reconoce a la educación como herramienta superadora, que pueda ayudar a vivir en el mundo globalizado sin perder la identidad nacional y regional, pero también la existencia de sectores sociales que quedan marginados de esa posibilidad por residir lejos de centros de enseñanza o falta de recursos.

Con respecto a las mujeres, si bien se ha evolucionado en su inclusión, aún hay vastos sectores en los que se privilegia en las familias, que se eduquen los varones.

Se expresa que no hay equidad si no se toman en cuenta las diferencias de necesidades de cada alumno y de cada grupo, para lo cual es imprescindible la acción del Estado que asigne recursos, para que las familias puedan alimentar bien a sus hijos, mandarlos a la escuela y proveerlos de los elementos necesarios para que puedan estudiar.
Se debe revalorizar el rol del docente, que debe tener una formación sólida y actualizada. Sin docentes comprometidos con su tarea difícilmente tendremos una educación de calidad; esfuerzo que debe compartir la sociedad en su conjunto, y en especial los medios masivos de comunicación.

La calidad debe ser medida a través de evaluaciones y auto evaluaciones para observar si el camino que se sigue es correcto, en vistas al logro de los propósitos fijados. La calidad incluye la formación en valores.

Por todo ello el pronunciamiento fue a favor de una educación equitativa y de calidad, fuente de innovación y creatividad, que los acompañe de por vida en un tránsito fecundo y solidario, en pos de la paz y del resguardo de los menos favorecidos.

Se comprometieron a impulsar políticas para erradicar el analfabetismo y que todos puedan lograr una educación al menos básica, tratando de disminuir las diferencias.

Sabemos que se está haciendo mucho, pero que aún no es suficiente. Incluir niños en las escuelas, es positivo, pero su vez, poner más maestros para que las aulas no estén superpobladas y que cada uno de los educandos pueda recibir la atención personal adecuada, que los gabinetes pedagógicos funcionen como corresponden, estrechar lazos y trabajo conjunto con las familias, imponer límites y reglas claras, valorizar el esfuerzo, predicar con ejemplos, son cosas básicas que aún no estamos viendo en la práctica cotidiana.

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