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Gramsci y la educación

Publicado por Hilda Fingermann

Antonio Gramsci (1891-1937) fue un político y filósofo marxista de nacionalidad italiana. Se crió en condiciones de precariedad económica, con un padre preso por peculado; y también con problemas físicos, que entre otros inconvenientes, le impidieron que alcanzara una altura mayor a un metro y medio. Estos problemas no obstaculizaron que fuera un alumno brillante en su instrucción primaria, pero el secundario debió esperar, pues necesitó trabajar para ayudar a los gastos familiares.

Antonio Gramsci

Recuperada la libertad de su padre, puedo concluir los estudios secundarios e ingresó becado en la Universidad de Turín. Ya en ese tiempo se sientió comprometido con las ideas socialistas, ideas que escribió desempeñándose como periodista en plena Primera Guerra Mundial (1916). En 1921 se conviertió en uno de los fundadores del Partido Comunista en Italia, llegando a ser diputado por ese partido en el año 1924.

Sus ideas fueron escritas durante la prisión a la que fue condenado durante el fascismo. Entre los grandes problemas sociales, una de sus grandes preocupaciones era la educación a la que veía como burguesa, discriminatoria y clasista, en compatibilidad con la realidad social de aquel tiempo, donde la industria dividía injustamente a los hombres, en ricos y pobres, sin atender a ningún criterio de equidad.

Defendió la existencia de una educación transformadora de esa realidad, para lo cual el alumno debía dejar de acumular conocimientos; para evaluarlos, juzgarlos y criticarlos. El enciclopedismo convertía a los seres humanos en robots, en autómatas irreflexivos, incapaces de visualizar la problemática crítica del mundo que vivían. La filosofía de la praxis debía crear alumnos que sirvieran para cambiar y mejorar el mundo, y no reproducir el modelo del capitalismo burgués, ya que la educación y la política iban por caminos idénticos. El ser humano debía formarse en forma integral y no solo para responder a las necesidades del trabajo industrial, pues todo ser humano tiene la capacidad de ser un intelectual y no solo unos pocos.

Hasta la pubertad, la educación escolar debe establecer reglas suficientemente rígidas, con alumnos activos que aprendan los contenidos básicos; y luego tratar de estimular la libertad, la autodisciplina y la creatividad. Todos los colegios deben unir la teoría con la práctica por lo cual no deben existir escuelas específicamente técnicas, ni otras puramente teóricas.

Estas ideas se asemejan a las de la pedagogía de la liberación expuesta por el pedagogo brasileño Paulo Freire (1921-1997).

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