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La estigmatización en la escuela

Publicado por Hilda Fingermann

Los estigmas son marcas que un individuo presenta y que en ámbito del cristianismo las atribuyen a aquellos elegidos, que de modo espontáneo presentan esas señales corporales en forma de heridas, que semejan a las que Cristo sufrió en la cruz.

En Sociología, tomando ese significado de marca o señal, se llama estigma a la categoría menospreciada socialmente en la que se incluye a un individuo debido a sus características físicas, intelectuales, hábitos, lugar de residencia, religión o posición social o económica.

La estigmatización en la escuela

La sociedad organiza una serie de status o posiciones a los que les asigna ciertos roles, ante los cuales surgen expectativas. Así, al estatus de alumno le corresponden como roles, el de estudiar, asistir a clases, comportarse adecuadamente, hacer las tareas, etcétera, surgiendo respecto de ellos ciertas expectativas positivas o negativas, por parte de compañeros y docentes. Por ejemplo, si un alumno es aplicado, se espera de él que cumpla con sus obligaciones escolares, si un alumno es desobediente la expectativa sobre él, como educando es poca. Es frecuente a este respecto que se usen en el aula por parte del maestro expresiones tales como “No esperaba esto de vos”, “Otra vez Juan, conversando en clase, siempre lo mismo con usted” o “Era obvio que ibas a aprobar, siempre cumples, y estaba segura de que aprobarías el examen final”. Estas expectativas van poniendo “marcas”, “rótulos” que condicionan su rendimiento escolar y en ocasiones van más allá de su historia escolar, como los estigmas que se crean sobre quienes están en situación socioeconómica vulnerable, por ejemplo: “No les exijamos tanto a nuestros alumnos, no tienen en sus hogares el ámbito propicio para estudiar, tratemos de que aprueben el curso, así con un diploma secundario podrán aspirar a algún trabajo menor, la universidad no es para ellos” o “Este chico es extraño, nada le interesa, no hay modo de motivarlo”, y de este modo se da por seguro de que ya no saldrán de esa situación que aparece como irreversible y los condicionará de por vida.

La estigmatización escolar produce heridas profundas en la psiquis del educando, ya que si bien ocurre en toda institución social, la escuela debería ser formadora de confianza, de autoestima y de valorización personal, para que cuando el sujeto salga al mundo adulto esté preparado para enfrentar los prejuicios y las discriminaciones, sabiéndose un ser digno y valioso, pero si en la propia escuela lo desvalorizaron, será difícil que no se acostumbre a la frustración y a la idea de que es imposible luchar contra un sistema injusto y solo para pocos. Esto se relaciona con lo expuesto al tratar del “efecto pigmalión”

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