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Trabajar y estudiar
Hilda Fingermann el 16 de mayo de 2012 a las 12:21 pm
Trabajar y estudiar son dos actividades que pueden compatibilizarse si se logra un buen planeamiento del tiempo, y siempre que una y otra actividad no requiera de dedicación exclusiva. Con un trabajo de ocho horas diarias o un colegio con doble escolaridad o una carrera universitaria de régimen de cursadas intensivo, esta intención difícilmente podrá cumplirse o concluirá por agotar a quien lo haga, con consecuencias en su salud física y mental.
En la escolaridad primaria (especialmente) y en la universitaria es deseable que el alumno se dedique solo a estudiar, salvo que se trate de pequeños trabajos en empresas familiares o de conocidos; o cuando se necesite imperiosamente la colaboración económica del menor para ayudar a sostener la economía familiar. Sin embargo, en este último caso, es preferible tratar de obtener alguna beca que permita solo estudiar, ya que en muchos casos, la necesidad de trabajar es una de las causas del ausentismo o peor aún, de la deserción escolar.
En niveles superiores, el trabajo que acompaña a los estudios, es, en muchos casos, muy útil, siempre que se relacione con lo que se está estudiando, y quede tiempo para esto último. Para un estudiante de Derecho, es interesante realizar prácticas en un estudio jurídico, como para un estudiante de Economía hacerlo en un estudio contable, o para un alumno de Medicina concurrir a efectuar prácticas a un hospital, entre otros casos. Si bien es probable, que la carrera demore más tiempo del que determina el plan de estudios, se estará estudiando de modo más significativo, en contacto con la futura práctica profesional que ayudará a evaluar si se trata de verdadera vocación; además lógicamente de permitir mayor independencia económica.

Concentrarse para estudiar es lograr que el foco de atención del alumno se centre en el material de estudio, sin distraerse con ruidos, imágenes o hechos que suceden a su alrededor o pensamientos que lo preocupan.
Elegir una carrera y consiguientemente la ocupación a la que le dedicaremos las preciadas horas de nuestra vida debe ser una tarea muy razonada, pues de ella dependerá buena parte de nuestro futuro económico, de nuestra posición social, y especialmente estará vinculada al grado de satisfacción y plenitud que alcancemos en nuestra vida. Elegir algo que nos gusta, y además para lo que tengamos aptitud natural o estemos dispuestos a realizar un esfuerzo extra por lograr, seguramente será un buen augurio de éxito.
Existen diferentes tipos de investigaciones que dependen del objetivo propuesto por el investigador y de la índole del objeto a investigar.
Estudiar solo, o hacerlo con otro u otros compañeros, suele ser una disyuntiva que enfrentan los estudiantes, especialmente en el nivel universitario, donde se demandan muchas horas dedicadas a la tarea de aprender, lo que resulta muchas veces tedioso.
Estudiar es una actividad estresante cuando se la toma con responsabilidad, especialmente durante los períodos de evaluación. La tensión nerviosa que acompaña al estudiante puede provocarle irritabilidad, cambios en los patrones de sueño y alimentación e incluso trastornos digestivos, dolores de cabeza, mareos, etcétera, lo que es obviamente indeseable, ya que el estudio no debe transformarse en una carga traumática sino que es un derecho, deber en algunos casos, que sería bueno poder disfrutarse.
Jamás hay que olvidar que quien estudia es un ser humano, dotado de una mente capaz de conocer, pero también de un cuerpo que posee necesidades entre las cuales las más elementales son comer y dormir.
El material didáctico está compuesto por todos aquellos elementos materiales que facilitan la transmisión de conocimientos, haciendo que sea aprehendido por el alumno de manera más
Si bien existen muchas similitudes, ya que ambas son estrategias de enseñanza y aprendizaje, destinadas a estructurar y sintetizar contenidos a modo de esquema, el mapa conceptual es una técnica más moderna, novedosa y que requiere de mayor esfuerzo y concentración, obligando al estudiante a relacionar en forma más precisa los contenidos.
El cuadro sinóptico también exige reflexión para jerarquizar las ideas y relacionarlas, pero en este caso, además, se pide unirlas a través de conceptos que les sirvan de enlace, por lo cual el estudiante que pretenda confeccionar un mapa conceptual debe tener un buen nivel de abstracción y mucha creatividad. Si bien puede comenzarse a trabajar en la elaboración de mapas conceptuales en los últimos años de la escolaridad primaria, se sugiere que hasta el dominio de esta herramienta se lo haga bajo la tutoría del docente.
Un cuadro sinóptico debe permitir mostrar a simple vista, en forma rápida, lógica y ordenada, todo el contenido que se desee que el alumno aprenda (como estrategia de enseñanza) o todo el contenido mínimo que el alumno necesite recordar y asimilar (como estrategia de aprendizaje).










